Saben, este evento tiene para mí particular importancia, digamos, biográficamente. Cuando yo tenía 12 años, vivía en el 468 de Riverside Drive, calle 119 y Riverside Drive. Mi apartamento estaba en el octavo piso y yo podía mirar desde ahí al norte, hacia la iglesia de Riverside. En las mañanas las campanas de la iglesia de Riverside me despertaban y yo miraba hacia abajo, y podía ver la cancha de tenis de Barnard y a las chicas jugando ahí, así que yo pasaba más tiempo viendo a las chicas que escuchando las campanas.
Digamos que eso ya no es incompatible, muy bien! Pero en aquel entonces, ese era el caso. El reverendo, que era el reverendo de la iglesia de Riverside, vivía en el 468 de Riverside Drive y era un muy buen hombre blanco. Y más adelante, a través de los años, yo escuché que la iglesia de Riverside se había convertido en el santuario de muchos diferentes movimientos. Llegó a ser un lugar donde mucha gente venía a hablar. Aún en Chile, muchos años después, escuché esto.

.jpg)
